¿Por qué tenemos que Desatar?

       La Doctora Sara Londoño Benveniste, Médica, Psiquiatra y Teóloga, explica a través de las conferencias llamadas: “El Perdón como camino de Sanación”, el origen de muchas enfermedades causadas por la falta de perdón y el pecado no solo personal, sino también transgeneracional, es decir, por el pecado de los antepasados de la familia. Ella explica por qué varios miembros de una familia se enferman de lo mismo o tienen tendencia a repetir los mismos vicios o pecados, y cómo todo esto tiene relación, esto lo podemos entender a través de lo que dice Jesús: EL HOMBRE, AL EMPEZAR A CAER EN EL PECADO QUEDA ATADO CON LAS MISMAS CADENAS DE SU PECADO; SI ES GRAVE SON CADENAS DE HIERRO, SI ES VENIAL SON CADENAS DE SOGAS; entonces, si quiere caminar en el bien, siente las trabas de las cadenas y queda obstaculizado en su paso, el estorbo que siente lo agota, lo debilita y lo lleva a nuevas caídas; si obra siente el impedimento en las manos y casi queda como si no tuviera manos para hacer el bien; las pasiones, viéndolo tan atado hacen fiesta y dicen:  “Es nuestra la victoria.”  Y de rey que es el hombre, lo vuelven esclavo de pasiones brutales. (Divina Voluntad, Vol. 13, Noviembre 16, 1921 (33)).

       Ahora, como el hombre está atado a estas cadenas de pecado, no puede obrar libremente porque las cadenas no lo dejan, es por esto que San Pablo dice… Querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero. Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí el que hace las obras(Rm. 7,18-20). Es decir que el hombre al estar encadenado al pecado, no puede obrar como quiere, porque el pecado lo ata con cadenas y lo hace recaer constantemente en el mismo pecado. Estas cadenas que nos atan al pecado, hay que romperlas, desatarlas para que el hombre quede libre y pueda obrar el bien que quiere.

       En los tiempos de la esclavitud, si un esclavo tenía hijos, estos nacían esclavos, es decir, que si el papá tenia cadenas de esclavitud, sus hijos nacían con esas mismas cadenas, entonces, si el papá era liberado, no se podía llevar a sus hijos porque sus hijos no le pertenecían al esclavo sino al amo, es decir, que no eran libres sino esclavos o sea que ya nacen esclavos, con las cadenas de esclavitud de sus padres. Lo mismo sucede con las cadenas del pecado, se transfieren de padre a hijo, y se transfiere: o la enfermedad que produce ese pecado (por eso varios miembros de la familia se enferman de lo mismo); o se transfiere la tendencia a caer en el mismo pecado de sus padres o antepasados. Por ejemplo, es frecuente que algún hijo de un alcohólico tenga tendencia al alcoholismo, y también cuando una persona que padece una enfermedad va al médico, éste le pregunta si hay miembros de la familia que padezcan la misma enfermedad, para saber si la enfermedad es adquirida o heredada y si es así, está en la sangre de la familia.

       En el transcurso de estos últimos años (7 años), desde que comenzó el Rosario del Perdón (2010 – 2011), hemos tenido grandes testimonios de sanación en el campo espiritual, emocional y hasta físico, verdaderamente cosas extraordinarias que habría que verlas o mejor vivirlas para creerlas. Hemos tenido testimonios en personas que viven en pecado, con dificultades de diferente índole, alejados de Dios y haciendo el proceso, se han sanado y vuelto a Dios, como también ha habido personas que llevan una vida de oración, de Misa y confesión frecuente, y aún así han manifestado tendencias repetitivas de pecados, que aunque le habían pedido a Dios por años que los liberaran, no lo habían logrado, hasta que hicieron el Rosario del Perdón y del Desate. En el transcurso de estos años hemos visto personas que se han sanado de depresión; personas que por años no querían trabajar y de pronto empiezan a hacerlo; otros en el campo de la lujuria, caían repetidamente sin poder controlarse en este pecado y quedan completamente sanos, como si nunca hubieran tenido dicha tendencia; otras personas que han manifestado tener Ira descontrolada y se han ido pacificando y aún en niños se ha visto este cambio; personas que se han adelgazado con el CD de la Gula, también varias personas se han liberado de la Invasión u opresión de otras, es decir, personas que están atadas por apegos, codependencia, sumisión, etc a otras personas se liberan. También hemos tenido testimonio de sanaciónes físicas, casos de sanación de varios tipos de cáncer, de tiroides, reflujo, gastritis, enfermedad de los ojos, dolor en las piernas, artritis, virus, gripas etc. Y todo esto gracias al Rosario del Perdón y del Desate.

       Y… todavía podemos dar mas razones de ¿Por qué tenemos que desatar? ya hemos dicho que el hombre está encadenado al pecado y por esta razón vive oprimido, cansado, agobiado, enfermo y no goza de libertad y ni siquiera la conoce, esto es parte de la vida en el destierro, por el pecado original el hombre fue desterrado del Paraíso Terrenal y desde entonces vive gimiendo y llorando en esta valle de lágrimas… pero ya no más, ya llegó el tiempo en que Jesús quiere abrir las puertas del Paraíso Terrenal para que el hombre vuelva a entrar, quiere que el destierro se acabe para el hombre y quiere llevarlo a su estado de origen, quiere sanarlo, regenerarlo y elevarlo a una altura de santidad inimaginable, es la santidad más alta al final de los tiempos, el mejor vino al final de la fiesta, es el “Vino Nuevo” y quiere que al menos nosotros limpiemos nuestra estancia: “Vino nuevo en odres nuevos” (Lc. 5,37 – 38) y una excelente forma de hacerlo es a través del Rosario del Perdón y del Desate, que Él mismo nos ha revelado para este tiempo.

       Le dice Jesús a Luisa: “¡Ah, tú no sabes cuánto he debido darte para volverte capaz de depositar en ti mi Querer, te he quitado todo germen de corrupción, he purificado en tal modo tu alma, tu misma naturaleza, que ni tú sientes nada por ellos, ni ellos por ti, porque faltando el germen es como si faltase el fuego a la leña, y si no te exenté de la culpa original como hice a mi amada Mamá, con quitarte el germen de la corrupción obré otro prodigio de gracia jamás concedido a ningún otro, porque no era decoroso para mi Voluntad Tres veces Santa, descender en un alma, tomar posesión de ella y que estuviera, aun mínimamente ensombrecida por el más mínimo hálito corrupto; mi Voluntad no se habría adaptado a tomar posesión de ella y comunicarle su actitud si hubiera visto algún germen de corrupción, como no me habría adaptado Yo, Verbo del Padre, a ser concebido en el seno de la Celestial Mamá si no la hubiera exentado de la culpa de origen”. (Divina Voluntad, Vol. 15, Julio 11, 1923 (40)).

       Aquí Jesús le dice a Luisa que a ella le quita el germen de la corrupción, que viene a ser la concupiscencia, porque dice el Catecismo de la Iglesia Católica, que el Bautismo nos quita la mancha de Pecado Original, pero no la concupiscencia, es decir, la tendencia a caer en el pecado, o sea “las cadenas del pecado“, y además dice Jesús que este prodigio de gracia, no se lo ha concedido a ningún otro, solo es para Luisa. ¿Entonces qué pasa con nosotros en la Divina Voluntad?, no es posible, que si a Nuestra Madre María Santísima Dios la creó Inmaculada, a Luisa le quita el germen de corrupción para darles este grandioso don de la Divina Voluntad y dice además Jesús que: no era decoroso para mi Voluntad Tres veces Santa, descender en un alma, tomar posesión de ella y que estuviera, aun mínimamente ensombrecida por el más mínimo hálito corrupto; mi Voluntad no se habría adaptado a tomar posesión de ella y comunicarle su actitud si hubiera visto algún germen de corrupción.  Entonces, en nosotros tampoco debe haber el más mínimo hálito corrupto, para que descienda la Divina Voluntad en nosotros, por esta razón debemos desatar las cadenas de pecado hasta que desaparezcan de nosotros completamente.

       Por otro lado, dice Jesús que como Rey, quiere vivir en el corazón de su creatura, quiere reinar en ella y dice:Hija, no puedo; Yo soy como un Rey que quiere entrar en una casa, pero aquella casa está llena de cosas inmundas, de podredumbre y de muchas otras porquerías.  El Rey, como rey tiene el poder de entrar, no hay nadie que se lo pueda impedir y aun puede limpiar aquella habitación con sus propias manos, pero no quiere hacerlo porque no es decoroso a su real persona descender a tantas bajezas, y mientras que la habitación no sea limpiada por otros, con todo y que tenga el poder, el querer y un gran deseo, aunque sufra no se dignará poner en ella el pie.  Así soy Yo, soy Rey que puedo y quiero, pero quiero su voluntad, quiero que quiten la podredumbre de las culpas para entrar y hacer la paz con ellos”. (Vol. 2.  Octubre 7, 1899 (81)). Dicho de otra manera es necesario y Jesús quiere que seamos nosotros los que limpiemos nuestra casa, nuestro corazón de toda tendencia al pecado para que él pueda habitar en nosotros.

       Y le dice también Jesús a Luisa: “Las pasiones, los gérmenes de las tendencias no buenas, hubieran sido como tantas barreras de división entre tú y Yo, a lo más habrías estado a las órdenes de mi Querer, como tantos otros fieles míos, pero hacer lo que hice Yo, habrías estado muy lejana, y ni tú ni Yo hubiéramos sido felices, mientras que el vivir en mi Querer es propiamente esto: Vivir plenamente feliz en la tierra, para después pasar a vivir más feliz en el Cielo”. (Divina Voluntad, Vol.  14, Noviembre 11, 1922 (73)).

       Por último cabe anotar, que son las oraciones de desate en la Divina Voluntad lo que hace posible romper estas cadenas de pecado, estas oraciones están grabadas 70 veces 7 y hay que hacer varias y varias veces la oración completa, ya que tenemos muchas cadenas que nos atan a los pecados, pero el perdón precede al desate, es decir, y es muy importante tener en cuenta que estas oraciones de desate funcionan proporcionalmente al trabajo de perdón que se haga, es decir, entre más perdón se hace, más efectivo son los desates, entre menos perdón, menos efectivos.