Al poco tiempo de empezar a conocer la Divina Voluntad (en el año 1995) y de entender que Jesús quiere hacer algo muy grande con el hombre en estos tiempos, quiere transformarnos en Él y llevar al hombre nuevamente a su origen, es decir, quiere regenerar al hombre y llevarlo al estado de Adán y Eva antes del pecado, entonces, conocí a una persona que me dijo que llevaba 19 años leyendo la Divina Voluntad y le pregunté si ella había visto a alguien ya transformado en Jesús y me dijo que no, desde ese momento yo me preguntaba: ¿entonces cuánto tiempo debe uno conocer y tratar de vivir la Divina Voluntad para tener esa transformación? Además en la medida que leía los escritos y encontraba estas frases de Jesús que decían: “El que vive en mi Voluntad adquiere mí mismo temperamento”, Jesús tiene un temperamento amable, dulce y pacífico, por otro lado dice Jesús, que es a través del CONOCIMIENTO de los escritos de la Divina Voluntad, que el hombre se transforma en Él y dice, que le dio virtud a estos escritos de llevar al hombre a su origen (tema que explico de manera extensa en 10 conferencias sobre el Conocimiento de la Divina Voluntad, que se encuentran disponibles en esta página), pero fueron pasando los años y a pesar de que leía los escritos, los meditaba y profundizaba me fui dando cuenta, que tenía defectos de carácter, debilidades o que a veces aparecían los pecados capitales o sus derivados en diferente medida, y como no entendía, por qué no sucedía esa “transformación”, le preguntaba constantemente a Jesús en donde estaba la falla, hasta que un día, en el año 2008 conocí a la doctora Sara Londoño Benveniste, Médica, Psiquiatra y Teóloga, especialista en las Sagradas Escrituras.
La doctora Sara y yo nos hicimos muy buenas amigas, más bien hermanas en la Divina Voluntad, porque ella también conocía y profundizaba en el conocimiento de los escritos, de hecho, ella tradujo al español los 36 volúmenes, las 24 horas de la Pasión, la Reina del Cielo en el Reino de la Divina Voluntad y el libro de los Giros y también grabó todo este material en audio. La doctora Sara, que llevaba haciendo el perdón desde hace muchos años me insistía constantemente en que yo también lo hiciera. Confieso que al inicio yo no le hice caso y me parecía que, con la Divina Voluntad yo, ya lo tenía todo y no necesitaba nada más, sin embargo, y como cosa muy curiosa, veía en Sara siempre y hasta el día de hoy un temperamento dulce y pacífico y un trato amable con todas las personas. Como Sara me seguía insistiendo que yo necesitaba hacer el perdón y yo no le daba mucha importancia, en repetidas ocasiones cuando yo hacía algún comentario inapropiado o salía una de mis debilidades, Sara me decía que eso era por falta de perdón y que debía hacerlo, también me decía que debía desatar ese vicio o pecado, además de confesarlo por supuesto, al inicio yo no le entendía esto del desate, pero después, leí en los escritos de la Divina Voluntad, que Jesús dice, que cada vez, que el hombre peca se crea una cadena de hierro si es pecado mortal y de lazo si es pecado venial y estas cadenas lo tienen atado al pecado, no lo dejan moverse libremente y lo hacen caer más y más en ese pecado, esto lo leí mucho después de haber hecho las oraciones y ahí entendí porque era necesario “desatar” estas cadenas, (el desate es un rompimiento de cadenas al pecado personal y transgeneracional en la familia), el caso es que en ese momento no teníamos muy claramente la manera de hacer esos “desates”.
Un día, una persona me dio un audio mal grabado, de una conferencia de dos horas, que Sara había dado en una parroquia de Bogotá, sobre el perdón (este audio está disponible de forma gratuita en esta página), y ahí escuchaba a Sara decir que mientras hacía oración (ella tenía la costumbre de hacer ocho horas de oración diarias), Jesús le había preguntado que cuantas veces había perdonado a su mamá por una cosa en particular y Sara le contestó a Jesús que veinte veces, entonces Jesús le dijo que le faltaba perdonar esa misma cosa cuatrocientos setenta veces, Sara muy sorprendida le preguntó a Jesús el porqué de esto y Jesús le dice a ella: “porque Yo dije `70 veces 7´ y eso es 490 perdones” y Sara le responde a Jesús que eso es mucho y que cuando va a terminar, entonces Jesús le explica que cada ofensa que recibimos es un VACÍO DE AMOR del alma, (es como si se le hiciera una rajadura con una navaja al alma) y que Él, nos manda su Amor pero que nosotros no lo podemos retener por causa de estos “huecos o vacíos en el alma” y que solo perdonar “hasta 70 veces 7, es decir 490 veces” cada cosa de cada persona, cierra esos vacíos de Amor de Dios. Esto me llegó muy fuerte y al mismo tiempo recordaba las palabras de Jesús en los escritos que dice: “Yo no digo cosas inútiles” y del Evangelio: “Si ustedes no perdonan a sus hermanos sus ofensas, Mi Padre Celestial no los perdonará”. En ese momento me entró un temor muy grande y pensaba: “Dios mío, Tu nos mandaste a hacer este perdón y nosotros no lo hemos hecho” y al mismo tiempo pensaba: “Pero cómo hacerlo, cómo llevar el control de tantos perdones” y entonces apareció en mi mente un cuadro grande dividido por 10 cuadritos horizontales y 7 verticales, lo que suman 70 cuadros y pensé: ya están los 70, ahora, los 7 se hacen con un septenario o rosario de 7 pepitas.
Al mismo tiempo, no recuerdo exactamente en qué momento, más o menos en un período de seis o siete meses, yo tuve cinco sueños, en todos ellos se repetía lo mismo, un sometimiento a los demonios con oraciones invocando a la Divina Voluntad y hubo uno en el que yo veía a mis hermanos convertidos en cadenas y la oración invocando a la Divina Voluntad los liberaba. Yo no entendía que significaban esos sueños y porque me estaba soñando estas cosas, le comentaba a Sara cada vez que me soñaba algo y ella haciendo oración al respecto, me dijo que hiciéramos el perdón y el desate con estas oraciones.
Entonces ya teniendo la forma de hacer el perdón y el desate, empecé invitar a las personas que asisten a los grupos que yo dirijo de la Divina Voluntad, a que hicieran el perdón y el desate y la gente comenzó a hacerlo, manifestando poco a poco testimonios increíbles de sanación de todo tipo: espiritual, emocional y hasta físico en algunos casos. En ese mismo tiempo, yo estuve en una cadena de televisión enseñando este proceso de perdón y la gente llamaba al programa preguntando por El Rosario del Perdón y del Desate, así que fueron las personas que las que le dieron este nombre.
Nosotros comenzamos a hacer el perdón y los desates manualmente, pero era muy agotador y terminábamos muy cansados, entonces se me ocurrió la idea de grabar las oraciones en audios de mp3, para hacer más suave el proceso y así dedicar el tiempo al perdón y los desates escucharlos en el día mientras se realizaba otro tipo de trabajo, a otros les dio por ponerlos en las noches y un señor adelgazó hasta veinte kilos, solamente poniendo el CD de la Gula todas las noches mientras dormía, durante dos meses. No a todo el mundo le funcionan igual, hemos notado que a las personas que son más constantes con el perdón, los desates les funcionan mejor. El hecho es que yo grabé las oraciones en CDs y en cada uno se repite la oración 70 veces 7, ya sea de perdón o de desate. Cada perdón se hace una sola vez, 70 veces 7 o sea 490 veces, en cambio el desate se debe hacer muchas más veces, por eso es útil poner los audios.
Por algunos años, se hizo el Rosario del perdón, perdonando y desatando únicamente con las oraciones que había tenido en los sueños, acomodándolas a las circunstancias, de esta manera el perdón, aunque muy efectivo era un poco árido si lo podemos llamar así, además había personas que decían que perdonaban y perdonaban y seguían sintiendo fastidio por la persona que perdonaban y por otro lado, Sara, desde hace un tiempo, empezó a insistirme en la necesidad de recibirle el Amor de Dios, y un día me mandó un mensaje que decía: “El mayor problema espiritual del hombre es su incapacidad de recibir Amor. Nos sentamos a hacer una libreta de pedidos y no gastamos el tiempo de oración en decirle: `Padre Celestial, te recibo tu Amor CIENTOS DE VECES´. Él sabe de antemano qué necesitamos, los pedidos son innecesarios. Pero aprender a Recibir su Amor y apropiarlo, es la Ciencia del Amor del Padre”. Yo le intuí que esto venía de Dios, se lo pregunté y me lo confirmó, entonces pensé que la mejor forma de recibir el Amor de Dios cientos de veces, era decirlo en las oraciones de perdón y de desate, pues cada una está grabada 490 veces y así podíamos repetirlo cientos de veces. A Sara le encantó la idea y me dijo que así se cerraba el ciclo, porque el perdón cierra los vacíos de Amor y de una vez recibimos el Amor de Dios en cada herida, además nosotros debemos transformarnos en Amor, fuimos hechos de Amor, por Dios que es Amor y para el Amor y si nos vamos transformando en Amor, no hay manera de que nos enfermemos, además, Jesús pone énfasis en que, para ser perfecto como el Padre Celestial es perfecto, es que, amemos a nuestros enemigos, y la única manera de amar al enemigo es perdonándolo y recibiéndole el Amor a Dios para amarlo, con el mismo Amor con el que Dios lo ama. El caso es que empezamos a hacer tanto, el perdón como los desates, recibiendo el Amor de Dios y esto le dio un giro a las oraciones extraordinario, el perdón dejó de ser tan árido, el Amor le dio un toque de dulzura y las personas empezaron a sentir, no solo, que desaparecía el fastidio hacia la persona que se perdonaba, sino también, terminaban sintiendo amor por ellas.
Dedo decir, que debido a los resultados que he visto no solo en mí, sino en las personas que están haciendo el rosario del perdón y del desate, con oraciones en la Divina Voluntad, que son resultados verdaderamente extraordinarios, especialmente en aquellas personas que toman con seriedad este proceso, ya que después de un tiempo de constancia y perseverancia, se empieza a ver el efecto, no solo en la parte exterior, en su relación con las demás personas, sino especialmente en la parte interior, la persona se empieza a sentir liviana, el sentimiento de libertad es real, el amor se siente crecer dentro, es una sensación extraordinaria, algo que no se puede explicar con palabras, que se suma a una suave y dulce paz que se percibe en lo profundo. Entonces, debido a todo esto, poco a poco fui entendiendo, que esta era la respuesta a mis repetidas preguntas a Dios, que, qué era lo que hacía falta en nosotros, para que los escritos de la Divina Voluntad hicieran toda esa obra maravillosa que anuncian y nos den la gracia enorme de la transformación del alma en Jesús, con su mismo temperamento dulce y pacífico. El rosario del perdón nace en el año 2010 y 2011 Y lo curioso de todo esto, es que lo que no vi en el transcurso de 17 años (desde que conocí la Divina Voluntad hasta que nace el rosario del perdón), lo vine a ver en el transcurso de 7 años que lleva el rosario del perdón, ya que ha habido no solo varias sanaciones físicas, sino que lo más grande e impresionante es el cambio que va teniendo la persona que hace este proceso de perdón, es realmente increíble cómo se va transformando en dulce y pacífica, como el temperamento de Jesús y se ve claramente con los desates, cómo las pasiones real y verdaderamente van perdiendo la fuerza de hacer caer, a la persona que hace el perdón, en el pecado…
Y para terminar, por otro lado, haciendo este proceso he visto claramente que este trabajo de perdón y de desate es un proceso de purificación, que si no lo hacemos aquí en la tierra, nos tocaría en el Purgatorio de una manera muy dolorosa “poner las cuentas en cero” con el prójimo y con Dios, porque nadie entra al cielo, si no ha pedido perdón a Dios por todo y ha perdonado todo y a todos y sé muy bien, que Jesús dice que, el alma, que vive en su Voluntad no pasa por el Purgatorio, pero también dice en el Evangelio, que si nosotros, no perdonamos a nuestros hermanos las ofensas, el Padre Celestial no nos perdonará y Dios no se contradice, además, nos lo hace repetir y repetir en el Padre Nuestro, que Él nos perdona en la medida que nosotros perdonamos y si no perdonamos ¿con cuál medida Él nos perdonará?. Esto es algo que hemos repetido muchas veces, pero muy poco nos detenemos a pensar realmente en lo que esto significa, pero yo si lo he visto a través de este proceso, por esto, no puedo más que agradecerle a Dios, por su inmensa bondad para con nosotros, pues me ha respondido a través de este rosario del perdón y del desate, lo que muchas, muchas veces le pregunté, porque ya lo estoy viendo, que mediante este proceso constante de perdón y de desate de los vicios y pecados, éstos van disminuyendo y desapareciendo en nosotros y no me cabe la más mínima duda, que este proceso de perdón es el inicio de la regeneración, que Dios quiere hacer en el hombre.
Silvia Arcila
Hija de la Divina Voluntad